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Los cobertores de tigre, el acertado modelo de negocio que tu startup envidiará

Se trataba de cobijas ligeras pero cálidas, hechas de acrílico, con bordes gruesos y con la misma imagen impresa en cada cara. Después de miles de intentos, logró fabricar la primera en 1976.

Los cobertores de tigre, el acertado modelo de negocio que tu startup envidiará

El diario Los Angeles Times lo calificó como el orgullo nacional que empezó siendo vergüenza local. La historia empezó en los años 70. Jesús Rivera Franco, oriundo de Teocaltiche, Jalisco, llegó a Aguascalientes. A los 12 años inició su carrera textual haciendo sarapes. Los hacía con telares de palo.

Rivera Franco instaló su primer telar en la calle de Rivera, cerca del jardín de San Marcos. Al adquirir maquinaria vieja, comenzó a hilar. Después compraría telares mecánicos. De esta manera empezó a tomar forma la Compañía Textil San Marcos.

Así inició la confección de bufandas y frazadas. Después vinieron las mantas gruesas, descubiertas por Rivera Franco durante un viaje a España. Se trataba de cobijas ligeras pero cálidas. Hechas de acrílico, con bordes gruesos y con la misma imagen impresa en cada cara. Después de miles de intentos, logró fabricar la primera en 1976.

El exitoso modelo de negocio

La demanda de estos cobertores ocasionó que San Marcos levantara tantas fábricas en Aguascalientes como para responder a las exigencias del mercado. Su grupo textil llegó a tener más de 10 plantas industriales en el estado. Y más de 4,000 colaboradores.

A pesar del éxito, a principios de los 90 Jesús Rivera debió vender su emporio a CYDSA, un consorcio neoleonense. Finalmente se decidió cerrar la planta de cobertores en 2004.

Hoy todo es historia. Sólo perdura el recuerdo. Los cobertores eran, y serán por siempre, cobijas muy calientitas y gigantes. Lo único que hoy quedará son los diferentes diseños, desde guerreros azteca hasta unicornios, pasando por frutas y animales. Los de un tigre, león y leopardo son los más recordados.

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