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La verdadera innovación disruptiva según Michelle Weise

Lo disruptivo sería asegurar internet y teléfonos inteligentes para toda la población a un bajísimo costo.

La verdadera innovación disruptiva según Michelle Weise

Dentro del ecosistema emprendedor, se ha popularizado la palabra “disrupción”. Y aunque queda claro o implícito de qué se trata por el contexto en el que se usa, a veces se suele confundir o tergiversar lo que realmente quiere indicar. Usualmente se aplica para nombrar a aquello que produce una ruptura brusca.

También cobra un sentido simbólico. Refiere a algo que genera un cambio muy importante o determinante.

No obstante, Michelle R. Weise, jefa de investigación en el Instituto Clayton Christensen para la Innovación Disruptiva, especializada en la innovación disruptiva en la educación superior, comenta que a pesar de que es una de las palabras que más se intenta utilizar en el campo de la educación, la mayoría no sabe realmente lo que significa, menos lo que implica.

El camino a la disrupción

Para ella, el primer paso para ser disruptivo es diferenciar una innovación sustentable, que sólo eleva proporcionalmente los precios a clientes seguros, y crear una accesible para los no consumidores.

“Una de las cuestiones más importantes para generar algo que potencialmente pudiera ser disruptivo, es asegurarte de que has considerado ciertos ‘no consumidores’, personas que buscan una alternativa; lo que significa que estás haciendo algo más costeable y accesible para más personas”, comentó Michelle en entrevista durante el cuarto Congreso Internacional de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey.

Pensar en las necesidades

Un ejemplo de lo que señaló es que lanzar una nueva app o una nueva actualización para un smartphone no es algo disruptivo, (el invento de un teléfono personal y portátil fue algo disruptivo en su momento).

Lo disruptivo sería asegurar internet y teléfonos inteligentes para toda la población a un bajísimo costo.

Un punto importante de la teoría de la disrupción es pensar en las necesidades de la gente que te ha seleccionado para solucionar un problema en sus vidas y que puedas entenderlos perfectamente.

Las personas no quieren realmente un taladro de media pulgada, quieren un orificio de media pulgada.

Con esto, la especialista quiere decir que una verdadera disrupción es más factible que surja de un emprendedor de clase media, ya que éste se encuentra más consciente de cuáles son las necesidades de su clase y de las más bajas; o en menor probabilidad un gran empresario con habilidad de empatía.

“La disrupción no es un evento que ocurre en un cierto momento, es todo un proceso. En ocasiones se llevan largos periodos de tiempo en desarrollar”, agregó.

¿Disrupción educativa?

“Muchas veces, rectores de universidades llegan con nosotros con un nuevo plan de estudios. Aseguran que su propuesta es disruptiva. En ocasiones sólo es un poco… innovador”, puntualizó.

Realmente, según ella, los proyectos sin importar lo innovadores siguen sin tener apertura a los ‘no consumidores’, lo que los descalifica como realmente risruptivos.

“No niego que para ciertos campos el título universitario será algo importante. No obstante, conforme avanza la tecnología será muy difícil que un estudio de cuatro años siga vigente en un mediano”, refirió.

Indicando que en muchas ocasiones lo más recomendable sea “tomar certificados o microtítulos, necesarios en un futuro”.

Advirtió sobre la innegable e inminente digitalización de una gran cantidad de disciplinas, y que sumado al aterrizaje de la inteligencia artificial, hará que desaparezcan algunos trabajos.

“Se debe estar a la vanguardia de los requerimientos del mercado”, concluyó.

¿Quién es Michelle R. Weise?

Tiene a su cargo las estrategias de innovación en Strada Education Network. Es jefa de la Oficina de Innovación de Sandbox ColLABorative, el laboratorio de investigación y desarrollo de estrategia e innovación en Southern New Hampshire University. 

Su trabajo es fomentar la innovación, considerado para ella, una extensión de su trabajo principal como investigadora principal en educación superior en el Clayton Christensen Institute para Innovación disruptiva.

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