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Inteligencia emocional, la base del éxito laboral en el futuro

El trabajo emocional es aquel en el que los sentimientos integran las competencias de un profesional. Tanto a la hora de gestionar equipos como de atender al público o de asistir a personas enfermas o dependientes.

Inteligencia emocional, la base del éxito laboral en el futuro

Quizás la eclosión de las máquinas, irónicamente, ofrezca la oportunidad de construir un mundo más humano.

Disponer de una buena inteligencia emocional ayudará en el futuro a encontrar trabajo. Más cuando estamos en un mundo en el que los oficios técnicos irán, poco a poco, siendo sustituidos por la robótica.

Crear emociones

Las habilidades blandas (que la tecnología nunca va a dominar) podrían reforzar, por un lado, trabajos ya existentes. Y por otro, configurar nuevas modalidades de empleo.

El trabajo emocional es aquel en el que los sentimientos integran las competencias de un profesional. Tanto a la hora de gestionar equipos como de atender al público o de asistir a personas enfermas o dependientes.

Se desarrolla en una doble dirección, se aplica para generar cierto estado anímico en el cliente (o paciente) y para gestionar inquietudes y malestares del propio trabajador.

Comprender lo ajeno

La base es la empatía. La comprensión sincera del otro permitirá que, ante situaciones de conflicto, el profesional comprenda el fondo que levanta la indignación o turbación de una persona y pueda lidiar directamente con ese aspecto.

También al contrario: si se abre un entendimiento, el cliente empatizará más fácilmente con el trabajador. Comprender las emociones ajenas supone comprender las necesidades de un individuo y humanizarlo.

Nuevos puestos de trabajo

Dimensionar el trabajo emocional y de cuidados en su justa medida significaría asumir que todos somos interdependientes. Debemos responsabilizarnos de esa misión de acompañamiento y empatía de una forma proporcional, con el fin de que no quede atribuida al sector más desfavorecido de la población.

La tecnología, dicen algunos expertos, configurará un mundo desposeído de puestos de trabajo. Quizás la eclosión de las máquinas, irónicamente, ofrezca la oportunidad de construir un mundo más humano.